De entrada, quiero adelantar lo siguiente:
Este no es un post que pretende de ninguna manera hacer un análisis sesudo del Pacto propuesto por la gente que organizó la marcha. Quien lo lee lo interpreta de distintas maneras.
Tampoco pretendo ofender a nadie, porque sé que habrá que pueda sentirse aludido de algunas expresiones propias, sin embargo, es mi punto de vista y, ahí si, lo siento.
Ayer vi a varios Méxicos conjuntados.
Vi al México que ha sufrido la pérdida de un ser querido, ya sea producto de la mal llamada "guerra anti narco" ya por la inseguridad; vi al México solidario, que marchó atendiendo al llamado de Javier Sicilia, pero igual apoyando a los familiares de quienes pedían justicia para los suyos; vi al México cínico, que a pesar de ser testigo de lo que pasaba, seguía promoviendo artículos pirata o de dudosa procedencia, ante una marcha que exigía paz y justicia; vi al México indiferente, que ignoraba la marcha, al grado de menospreciarla e incluso de burlarse de ella; vi al México molesto, que comenzaba a exigir renuncias, despidos, castigos, aunque sin gritarlo a voz viva, sino manifestándose de manera escrita; vi al México irritado con la gente de la marcha, porque dicen desde ahora "eso no va a cambiar nada" y que no han entendido que, si bien no parece lo más convincente, ésta es la forma en que se pretende hacer un cambio sin salir tan perjudicados en el camino.


Cuando decidí que marcharía el último tramo del recorrido y que presenciaría el discurso en vivo de Javier Sicilia, tenía en mente una cosa muy clara, ver en qué forma ésta marcha es realmente del poeta y qué tanto era "de todos".Estuve esperando algunos minutos sobre el Eje Central y pude ver desfilar ante mí a cientos de personas antes de que llegara la "punta" de la marcha. La gente, al paso del Sr. Sicilia, comenzó a aplaudir y a gritarle que no estaba solo... Si me preguntan, eso no lo entendí del todo, porque si bien el poeta convocó a la marcha, al final, había muchas personas más que estaban igual marchando por sus familiares perdidos, muertos, secuestrados... pero bueno. Supuse que eso se debía a la publicidad mediática y entonces me sumé a la gente.
Entré al Zócalo por Madero, la gente de avanzada de la marcha lo hizo por 5 de mayo. El paso de ellos era más lento en comparación del nuestro, que íbamos más "libres".

Así, pude alcanzar con mucha facilidad la esquina del Zócalo del Palacio Nacional y la Catedral
Mientras llegaba el grupo principal, en el templete hablaban diversos oradores, muchos de ellos con casos que ya se han difundido ampliamente por las redes sociales o los noticieros. Hablaba el padre aquél de la estudiante de la UNAM que desapareció después de haber visitado la biblioteca y que nadie volvió a ver; el padre de un chico de Puebla, que fue secuestrado y muerto, y a quien no le dan respuesta las autoridades; la madre (entendí) de una niña de 13 años, con discapacidad, que fue violada por un wey y a quien el Procurador de Justicia de Jalisco no atiende a pesar de haber sufrido ya 2 atentados en contra de su vida; la mamá de un chavo graffittero a quien aparentemente levantaron y mataron y a quien las autoridades tampoco ayudan... en fin, hubo relatos fuertes, reclamos, pero sobre todo, había tristeza y dolor... y si, quizá muchos de los que no entienden el fin de la marcha, son aquellos que justo no han perdido nada en esta "guerra" ni por culpa de la inseguridad. Obvio, no se los deseo, pero creo que igual deberíamos ser empáticos con aquellos a quienes ayer se les dio voz, se les dio la manera de difundir su mensaje, de dar a conocer su sentimiento.
En el inter, con la llegada del grupo principal al Zócalo, hubo cierto desorden que puso en riesgo la integridad del grupo en que iba el Sr. Sicilia, ya que los medios se lanzaron en busca de la mejor foto y se hizo un desmadre (literal) que, afortunadamente, se pudo controlar.
Adiciono algo: Habló la señora Silvia Escalera, mamá de Slivia Vargas Escalera, y dentro de todo lo que dijo hubo algo muy cierto, reconoció a aquellos que han muerto en cumplimiento de su deber, a esos que "porque se les paga" mueren también combatiendo de frente a los delincuentes. ¿Cuántos han pensando en ellos? No sé, pero al menos yo, si los había perdido de vista.
Se dio la palabra a dos de las mamás de los niños fallecidos en la Guardería ABC para leer el Pacto por un México en paz, con justicia y seguridad, que, si leen, creo que es más claro de lo que muchos políticos han opinado que es y no se pide nada que no pueda hacerse (si se quiere).
Tristemente, mientras se daba lectura al Pacto, apareció el México borrego, porque la gente del SME (que obviamente les valió madre la marcha y no fueron para levantar sus carpas al menos un momento) comenzó a corear un "Fuera Calderón", que se tradujo en repetición de muchos borregos que obviamente no estaban escuchando en qué sentido se está proponiendo ese Pacto. Afortunadamente se volvió a llamar a poner atención y la gente permaneció en silencio, salvo cuando se tocó el punto II.1.B (Exigimos a las autoridades estatales y federal la resolución pública que presente a los autores intelectuales y materia les de algunos de los casos emblemáticos que han agraviado a la sociedad entre ellos la familia Reyes Marisela Escobedo y su hija Rubí Bety Cariño y Jirí Jaakola las niñas y niños de la guardería ABC la familia Le Barón los jóvenes de Villas de Salvárcar los jóvenes de Morelos), en que hubo dos reacciones:
- Cuando se mencionaba el nombre de los niños fallecidos en la Guardería ABC, algunos de los gritaban "No debió morir".
- Cuando se mencionron los casos emblemáticos, otros gritaban "no", en señal de que no debía exigirse que se resolvieran solamente esos casos, sino todos. "Son cuarenta mil", gritaban otros (y dentro de todo lo que dice el pacto, yo estoy en la postura de los segundos, no puedes pedir que se trate de manera especial a nadie, porque cada muerto es una vida menos y no hay vidas que valgan más que otras).
Se finalizó la lectura del Pacto y entonces el Sr. Sicilia dio lectura a su discurso, el cual no pide nada que no se pueda hacer y no hace preguntas que ninguno de nosotros nos hayamos planteado antes.
Habló de varias cosas (quien quiera leerlo por eso dejé el link), y señalaba claramente que el camino no es la violencia, no es pedir más muertes, pero a la vez hacía ver que tampoco es seguir solapando lo que hemos hecho y dejado de hacer hasta hoy: ¿dónde estaban los partidos, los alcaldes, los gobernadores, las autoridades federales, el ejército, la armada, las Iglesias, los congresos, los empresarios; dónde estábamos todos cuando los caminos y carreteras que llevan a Tamaulipas se convirtieron en trampas mortales para hombres y mujeres indefensos, para nuestros hermanos migrantes de Centroamérica? ¿Por qué nuestras autoridades y los partidos han aceptado que en Morelos y en muchos estados de la República gobernadores señalados públicamente como cómplices del crimen organizado permanezcan impunes y continúen en las filas de los partidos y a veces en puestos de gobierno? ¿Por qué se permitió que diputados del Congreso de la Unión se organizaran para ocultar a un prófugo de la justicia, acusado de tener vínculos con el crimen organizado y lo introdujeron al recinto que debería ser el más honorable de la patria porque en él reside la representación plural del pueblo y terminaran dándole fuero y después aceptando su realidad criminal en dos vergonzosos sainetes? ¿Por qué se permitió al presidente de la República y por qué decidió éste lanzar al ejército a las calles en una guerra absurda que nos ha costado 40 mil víctimas y millones de mexicanos abandonados al miedo y a la incertidumbre? ¿Por qué se trató de hacer pasar, a espaldas de la ciudadanía, una ley de seguridad que exige hoy, más que nunca una amplia reflexión, discusión y consenso ciudadano? ... ¿Por qué los partidos enajenan su visión, impiden la reforma política y bloquean los instrumentos legales que permitan a la ciudadanía una representación digna y eficiente que controle todo tipo de abusos? ¿Por qué en ella no se ha incluido la revocación del mandato ni el plebiscito?
Así siguió con su lectura hasta el fin, en que pidió que la gente reunida guardara silencio por 5 minutos en memoria de los muertos... y el Zócalo calló.
Impresionante, reflexivo, chingón.
Después comenzó otra lectura, sin embargo, en ese momento, las campanas de Catedral comenzaron a replicar y hubo cierto descontrol, el poeta David Huerta daba lectura a su poema, mientras muchos no entendían el por qué del repicar de las campanas, cuando eran pasadas las 18:00 y ya se habían dado las campanadas que anunciaban la hora.
Tristemente apareció entonces el México al que José Vasconcelos se refería cuando nos llamó "pueblo globero", porque un wey se asomó en el campanario de la Catedral y la gente, en lugar de poner atención al Sr. Le Barón (que en ese momento comenzaba a hablar), inició una rechifla y a gritarle al sujeto "X" y, entonces, se distrajeron a lo pendejo por un pendejo.
Con esa imagen fue que decidí abandonar la plancha e iniciar el regreso al Asilo, pensativo y asimilando varias cosas, una de ellas, la que siempre les trato de transmitir: Mientras permanezcamos pasivos y no encontremos la forma de pedir lo que se nos tiene que dar, no vamos a lograr nada.
Muchos han permanecido indiferentes, muchos han criticado sin hacer nada (que es lo más absurdo que puede haber) y muchos otros simplemente no se moverán hasta que no les pase algo a ellos o a sus familiares.
Creo que en el Pacto famoso hay cosas muy buenas y creo que en el discurso del Sr. Sicilia igual hay otras tantas con las que estoy de acuerdo. Obviamente hay ideas que no van conmigo en ambos textos, sin embargo, creo que si eso de verdad serviría a que México le arrebatara las riendas de su destino a los delincuentes y politiculeros (en ese orden) y las tomara para sí, realmente podríamos mejorar.
Yo no quiero un México en el que mis nietas anden inseguras por la calle, en las que se discrimine a la gente por su color de piel, en que se confunda a un graffittero con un delincuente, en que los delincuentes no sean exaltados por sus madres que no los corrigieron, en que los niños vuelvan a ser inocentes y no hagan simulacros de balaceras (como pasa ya en el norte del país). Quiero un México mejor, en resumidas cuentas, y, neta, quisiera que ustedes hicieran lo suyo para que eso pueda pasar.

1 comentarios:
Buen Blog Al...yo soy de las que piensan que es bueno ir a escuchar, porque sólo así podemos hacer que esa empatía trabaje. Sin embargo, es triste también, que la gente olvide tan rápido, y que precisamente porque nuna les ha pasado nada no les importe; afortunadamente a mi nunca me ha pasado nada, pero voy a estas cosas, porque sé que no estoy exenta y sé que puedo hacer algo,al apoyar y pasar la voz,al conocer la vida de otros, ayuda a querer que nadie más pase por lo mismo, cuidarnos entre nosotros,uniendo ideas; mientras los del poder se animan a ayudarnos.
Saludos.
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